Conservación de Ecosistemas

El Perú es uno de los 10 países megadiversos del mundo por albergar gran parte de la diversidad biológica del planeta; con 84 de las 104 Zonas de Vida, ocho provincias biogeográficas y tres grandes cuencas hidrográficas que contienen 12,201 lagos y lagunas, 1,007 ríos, así como 3,044 glaciares. Gran parte de esta riqueza natural es conservada en nuestras 77 Áreas Naturales Protegidas, 17 Áreas de Conservación Regional (ACR) y 108 Áreas de Conservación Privadas (ACP), que en total conservan 22 584 586.19 hectáreas.

La gestión efectiva de las ANP ha permitido que el 94.76% de su territorio se encuentren en buen estado de conservación; la categorización de 1 947 235.66 hectáreas que antes pertenecían a zonas reservadas; una creciente apuesta de los propietarios en la conservación; y el fortalecimiento de los Sistemas Regionales de Conservación, en los que se ha integrado a diferentes sectores y niveles de gobierno.

Conservar esta gran riqueza natural ha permitido además generar diversas oportunidades de desarrollo a través del aprovechamiento y manejo sostenible de los recursos naturales y servicios ambientales que ofrecen en beneficio de todos los peruanos.

El objetivo es que estas acciones contribuyan a aliviar la pobreza, y mejorar la calidad de vida de la población local y nacional. En ese sentido, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) procura cumplir con su mandato de conservar una muestra representativa de la diversidad biológica del país a través del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE); para lo cual tiene líneas orientadoras como las siguientes:

  • Contener al menos una muestra de cada región, paisaje o ecosistema.
     
  • Contener al menos una población de cada especie conocida.
     
  • Contener al menos una población de cada subespecie o variación genética originaria del Perú.


AUMENTANDO REPRESENTATIVIDAD MEDIANTE LA GESTIÓN INTEGRADA DE LA CONSERVACIÓN 

Respecto al reporte de representatividad, la consideración de proteger al menos 10% del territorio nacional es un compromiso asumido por los países que suscribieron la Declaración de Bali (Indonesia) al término del 3er Congreso Mundial de Parques en 1982. La propuesta vino a partir del análisis realizado por Arrhenius en 1921, quien señalaba una relación directa entre el tamaño de un área y el número de especies que en ella se encuentra.


 

Cabe señalar que, si bien el Perú cumple con el objetivo mundial de contar con más del 10% del territorio nacional designado como áreas protegidas, no se ha cubierto en la misma magnitud todos los ecosistemas o ecorregiones presentes en el ámbito nacional.

Para citar un ejemplo, tenemos que dar prioridad a los bosques secos y desiertos, pues no llegamos al porcentaje de cobertura recomendado, así como a las ecorregiones de las yungas peruanas, que aunque cubren el porcentaje estandarizado mundialmente, tienen extrema fragilidad, lo que sugiere que es pertinente cubrir un mayor porcentaje de las mismas. A fin de identificar en qué zonas se debe complementar la cobertura de conservación, es que se ha actualizado la identificación de áreas prioritarias para la conservación, seleccionándose 133 zonas prioritarias de acuerdo a criterios como ecorregiones o sub-sistemas sub-representados, aporte a la conectividad del SINANPE, entre otros.

       

En torno a esta meta de representatividad el SERNANP en trabajo conjunto con los gobiernos regionales del país han  establecido alianzas de trabajo conducentes a consolidar una gestión integrada de la biodiversidad, promoviendo el establecimiento de modalidades de conservación en áreas ubicadas en ecorregiones que se encuentran subrepresentadas, bajo el enfoque de corredores de conservación en el cual, las áreas de administración nacional cumplen el rol de zonas núcleo.

El reto es continuar trabajando por alcanzar las metas nacionales, e incidir en que se requiere el apoyo tanto de la población local como de la iniciativa privada, a través de los diferentes mecanismos de participación con los que se cuenta en la actualidad. Además, tiene que asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos, dentro de áreas suficientemente extensas y representativas de cada una de las unidades ecológicas del país.

  



EVALUANDO NUESTROS ECOSISTEMAS

Por otro lado, debido a que los análisis de representatividad deben ir acompañados de reportes que indiquen el estado de conservación de los ecosistemas que albergan las ANP del país, el SERNANP ha establecido en la metodología “Efectos por Actividades Antrópicas en ANP”.

Dicha metodología ha sido desarrollada por un equipo de profesionales del SERNANP tomando como base la metodología de Monitoreo de Especies y Actividades Humanas a Nivel Paisaje desarrollada por Wildlife Conservation Society.

Esta metodología permite una evaluación del estado de conservación del estado de conservación de los ecosistemas al interior de las ANP, en torno al registro de probabilidad de ocurrencia de efectos que causan pérdida de biodiversidad y las actividades antrópicas asociadas a estos efectos y que los generan. 

 

CONSERVACIÓN DE LA DIVERSIDAD IN SITU

Se entiende como la conservación de los ecosistemas, los habitats naturales, el mantenimiento y la recuperación de poblaciones viables de especies en sus entornos naturales, en los ámbitos de las áreas naturales protegidas.
 

MODALIDADES DE CONSERVACIÓN

  • ¿ QUÉ ES UN ECOSISTEMA?

Los ecosistemas son complejos dinámicos de comunidades: vegetales, animales, microorganismos y su medio no viviente que interactúan como una unidad funcional.

  • IMPORTANCIA DE LOS ECOSISTEMAS

El ecosistema es importante para la vida humana ya que favorece a la humanidad. Plantas, animales, y microogranismos son útiles para un buen ecosistema y para que nos den beneficios útiles, inclusive algunos son provechosos para el subsistir de la vida. Por tal razón es importante cuidar nuestro ecosistema ya que sin un ecosistema sano nuestro mundo está dañado.

  • IMPULSORES DE LA PÉRDIDA DE ECOSISTEMAS

La persistencia y, en algunos casos, la intensificación de las cinco presiones principales a que está sometida la biodiversidad indican también que su ritmo de pérdida no se está reduciendo significativamente.

La persistencia y, en algunos casos, la intensificación de las cinco presiones principales a que está sometida la biodiversidad indican también que su ritmo de pérdida no se está reduciendo significativamente.

Específicamente, cabe nombrar las siguientes:

✤ Pérdida y degradación de los hábitats
✤ Cambio climático
✤ Carga excesiva de nutrientes y otras formas de contaminación
✤ Sobreexplotación y utilización insostenible
✤ Especies exóticas invasoras