La Participación en la gestión de las ANP se ha convertido en la manera más sostenible de garantizar la conservación y las oportunidades de desarrollo para las poblaciones locales

 

Si uno revisa a lo largo del tiempo las informaciones de los medios de comunicación, desde editoriales hasta notas de prensa, observará que la mayoría están asociadas a la participación de la sociedad civil (población local y ONG) en el logro de resultados de conservación y, en muchos de los casos, de los beneficios y oportunidades que éstas les proporcionan. Entonces, queda claro que la participación es uno de los pilares en la gestión del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado-SINANPE, lo cual en la actualidad se plasma en el mayor nivel de involucramiento de la sociedad civil en la gestión de la conservación y el desarrollo de oportunidades; pero ahora con nuevos actores como son los otros niveles de gobierno y el sector privado.

Es importante precisar que “la participación” en el Sistema data de muchos años atrás, antes de la creación del MINAM y del propio SERNANP. Las estructuras de involucramiento de la sociedad civil, a través de ONG, patronatos o poblaciones locales como es el caso de los Comités de Usuarios de Pastos en el Parque Nacional Huascarán, las comunidades campesinas para el manejo de la vicuña en la Reserva Nacional Pampa Galeras-Bárbara D´Achille, los beneficiarios organizados de la castaña en la Reserva Nacional Tambopata o los grupos de manejo en la Reserva Nacional Pacaya Samiria, entre otros; muestran los avances en conservación e innovación, así como en participación. Además, debemos destacar que años atrás este involucramiento no necesariamente consideró al sector privado local, las autoridades de los diferentes niveles de gobierno o a los propios sectores.

Entonces, siendo “la participación” una de las estrategias o enfoques más importantes para la conservación, hace cuatro años –por primera vez– comenzamos con mayor énfasis a promover, organizar, ordenar y sobre todo hacer expreso los beneficios que ésta genera. Por eso consideramos que un punto de quiebre ha sido la creación de la Unidad Operativa Funcional de Gestión Participativa: conformada por un grupo humano que maneja, desarrolla e implementa este enfoque a la perfección, logrando en pocos años resultados muy importantes.

Los resultados desde que iniciamos el proceso de fortalecer “la participación”, además de ordenarla y organizarla, son más que evidentes. No solo podemos apreciar las variables cualitativas: reducción o atención de conflictos de manera oportuna, o la participación masiva en campañas, entre otros; sino también medirlo a través de cifras que nos permitan cuantificar el grado de involucramiento: no solo de “la participación” sino también para asumir compromisos y responsabilidades, por ejemplo que todas las ANP del Sistema con gestión tengan sus Comités de Gestión. Si hace 6 años teníamos 50 voluntarios al año, ahora contamos con más de 800 jóvenes voluntarios en 62 ANP; asimismo en el 2011 teníamos el apoyo de 200 vigilantes comunales, ahora contamos con alrededor de 2500 vigilantes reconocidos como guardaparques voluntarios comunales. Además, en la actualidad más de 4000 actores estratégicos colaboran con algún tipo de responsabilidad y compromiso, muchos de ellos a través de los Comités de Gestión y de manera especial en los Grupos de Interés.

Hoy en día, podemos afirmar con toda seguridad que nuestros equipos de las jefaturas de las ANP son espacios de participación: gracias a los Comités de Gestión o a los mecanismos de participación, siendo algunos de estos los programas de voluntariado, los contratos de administración, los convenios o comités de vigilancia, los patronatos o acuerdos de conservación. Pero “la participación” no acaba... en estos momentos, desde la Dirección de Gestión de ANP nos venimos planteando nuevos retos. Es así que a la fecha, uno de estos retos es que todo lo expresado líneas arriba, que ya forma parte de nuestra realidad, pueda ser plasmado en los diferentes niveles de gestión de las áreas protegidas por nuestros especialistas, guardaparques y socios locales.

Así como este reto, hay otros en los que venimos trabajando y que contribuirán a reducir nuestras brechas de participación de años anteriores. Uno de ellos es la articulación territorial en los paisajes o entornos a las áreas protegidas, donde es importante el esfuerzo de todo el equipo de la Dirección y las jefaturas para hacer efectiva la armonización de nuestra visión establecida en los Planes Maestros; siendo uno de los primeros pasos para esta articulación el involucramiento en los planes de vida de las comunidades y, en especial, en los planes de desarrollo locales concertados.

Otro gran reto corresponde al desarrollo regional con las ANP, aquí venimos trabajando con las otras unidades para lograr que los gobiernos locales y regionales perciban que las ANP son un activo sostenible de la región. Por último, podemos decir que la articulación y puesta en operatividad de estos retos se basa en la incorporación de los acuerdos de conservación como mecanismo para operativizar las intervenciones, todo ello bajo la lógica de la Gestión Efectiva.

 

Marco Arenas Aspilcueta
Responsable de la UOF de Gestión Participativa-DGANP
SERNANP