Conservando nuestro oasis de vida en el desierto: la Reserva Nacional de Lachay


Este 21 de junio, se celebran 40 años de trabajo denodado por la conservación de las Lomas, formación vegetal natural presente a lo largo de una de las zonas más áridas del planeta y de existencia particular en el contexto sudamericano. La Reserva Nacional de Lachay (RNL) forma parte de los esfuerzos del Estado peruano y los actores locales, por conservar una muestra representativa del ecosistema de Lomas en nuestro país.

Este patrimonio natural se encuentra rodeado por las condiciones climáticas que marcan estos espacios naturales, las que permiten diferenciar dos estaciones: una época seca, caracterizada por la escasa vegetación y altas temperaturas, y otra húmeda, caracterizada por el reverdecimiento de las lomas derivado de la humedad generada por las nieblas invernales, lo cual permite observar un manto de flores que cubre la Reserva y demuestra su diversidad de especies, generando un espacio paisajístico muy atractivo.

Lachay también guarda en sus cuevas y senderos, los recuerdos ancestrales de los primeros recolectores y cazadores que cruzaron sus fabulosos paisajes hace aproximadamente 10 mil años A.C. Las evidencias de este paso son impresionantes: pinturas rupestres, vestigios de sistemas de andenes, restos de cerámica Teatino, entre otros, conforman este legado histórico.

“Este oasis de vida en el desierto” se ha convertido en el destino de naturaleza preferido de la región Lima. Son muchos los niños, adolescentes, jóvenes, y ancianos, así como también estudiantes de centros educativos o universidades, y hasta familias enteras, que han llegado a esta área protegida para apreciar su rica biodiversidad, entre las que destacan más de 200 especies de plantas, como la flor de amancae, la begonia, el cactus pitajaya, el tabaco nativo, la papa silvestre; 96 especies de aves, como la lechuza de los arenales, el cernícalo, el colibrí de cora, el turtupilín, el halcón peregrino, la perdiz serrana; y mamíferos como la vizcacha peruana, el ratón orejón nativo, el gato del pajonal y el zorro costero.

En estas 4 décadas, Lachay también se ha convertido en sinónimo de involucramiento y compromiso, así como de experiencias exitosas articulando acciones con instituciones públicas, entes privados y la población local, en pro del desarrollo. Esta fórmula clave de gobernanza y gestión participativa ha permitido evidenciar en este espacio las sinergias necesarias para su gestión. Son estos esfuerzos los que han permitido a la RNL, mantener su estado de conservación y convertirse en un referente para los peruanos de hoy y las generaciones futuras.


David Orosco Garro
Jefe de la Reserva Nacional de Lachay
SERNANP